
Aunque
puede darse en cualquier edad, afecta principalmente
a
niños (entre un 15%
y un 20%).
Es frecuente que el niño, o alguno de sus
familiares, sufra o haya sufrido asma, rinitis,
conjuntivitis alérgica (alergia al polen,
al polvo, etc) y tenga una
piel extra
seca con tendencia a irritarse con mucha
facilidad.

Es
importante tener en cuenta que pueden darse factores
desencadenantes de brotes esporádicos,
como los cambios de estación (sobretodo
de otoño a invierno), infecciones, piel
seca, etc.